Cómo elegir el conservador correcto para tu cosmético
Si tu producto lleva agua, lleva conservador. Así de simple. Una crema sin protección puede contaminarse en tres días, aunque no se vea ni huela distinto. Esta guía te ayuda a saber cuándo lo necesitas, cuál elegir y cómo usarlo sin errores.
¿Tu producto necesita conservador?
Las bacterias, hongos y levaduras necesitan agua para crecer. Por eso la regla es:
- Sí necesita: cremas, lociones, geles, shampoo, acondicionador, tónicos, aguas micelares, room sprays con hidrolato, exfoliantes que se usan en la regadera.
- No necesita: productos 100 % oleosos que no tocan agua — bálsamos de labios, mantecas batidas, aceites de masaje, barras de loción.
Ojo con la zona gris: un exfoliante de azúcar con aceite no tiene agua, pero se abre con las manos mojadas en la regadera. Ahí sí conviene conservarlo.
Los productos oleosos no se contaminan, pero sí se enrancian. Para ellos el aliado es un antioxidante como la Vitamina E (tocoferol), que alarga la vida de aceites y mantecas. Recuerda: un antioxidante no es un conservador.
Amplio espectro: la palabra clave
Un buen conservador debe proteger contra los tres enemigos: bacterias, hongos y levaduras. A eso se le llama “amplio espectro”.
Si eliges uno que solo cubre bacterias, tendrás que combinarlo con otro que cubra hongos. Para quien empieza, lo más seguro es un conservador de amplio espectro de un solo componente, como el Germall Plus.
Cuatro preguntas antes de elegir
- ¿Qué pH tiene tu fórmula? Muchos conservadores solo funcionan en un rango. Algunos “naturales” dejan de proteger arriba de pH 5.5.
- ¿Aguanta calor? Unos se agregan en la fase caliente; otros se destruyen arriba de 50 °C y van en la fase de enfriamiento.
- ¿Cuánto aceite lleva? Algunos conservadores “se esconden” en la fase oleosa y dejan desprotegida el agua.
- ¿Lleva extractos, proteínas o hidrolatos? Son ingredientes difíciles de conservar. Usa el rango alto de la dosis recomendada.
¿Cuánto se pone?
Cada conservador trae su rango de uso, siempre en porcentaje del peso total de la fórmula. Por ejemplo, el Germall Plus se usa entre 0.1 % y 0.5 %.
Ejemplo práctico: para 1 kg de crema al 0.5 %, son 5 g de conservador. Pésalo siempre en báscula de 0.01 g; nunca lo midas con cuchara ni gotero.
¿Y los conservadores naturales?
Existen opciones certificadas (de origen fermentado o vegetal), pero son menos potentes y más exigentes con el pH. Si los usas:
- Úsalos a la dosis máxima.
- Controla el pH con medidor, no con tiras.
- Si vas a vender, haz una prueba de reto microbiológico (challenge test) en laboratorio.
Errores que vemos seguido
- Agregar el conservador “a ojo”.
- Usar aceite esencial “porque es antibacteriano”. No sustituye a un conservador.
- Agregarlo con la crema muy caliente cuando el conservador no tolera calor.
- Envasar en tarro abierto un producto con conservador débil. Prefiere bomba o airless.
El atajo
Si no quieres resolver la conservación desde cero, nuestras bases y fórmulas de autor ya vienen conservadas y probadas. Tú pones el aroma, el activo o la marca.
